El pico se produjo en 2008, cuando 76 hombres mataron a sus parejas o exparejas. Durante aquellos años, era difícil bajar de los 70 casos, pero en 2010 la cifra comenzó a descender. Desde entonces, 62 ha sido el pico más alto, en 2011. «El feminicidio se ha estabilizado a la baja porque la lucha contra la violencia machista tiene sus efectos. Pero en todo caso utilizar el asesinato como indicador del fenómeno no es correcto. Las muertes en sí mismas tienen mucha importancia, pero no es un buen termómetro del maltrato», explica Antonio Andrés Pueyo, catedrático de Psicología de la Universidad de Barcelona y consultor del Ministerio del Interior en este tipo de temas.
Aunque el número de denuncias por violencia machista aumenta desde hace unos años, según datos del Consejo General del Poder Judicial, todavía son muchas las mujeres que se encuentran sin sentencia o con la absolución del denunciado. En el tercer trimestre de este año, últimas cifras disponibles, el 40% de los procedimientos acabaron en sobreseimiento provisional y, de las sentencias dictadas, el 44% y el 10,6% en los Juzgados de lo Penal y en los Juzgados de Violencia sobre la Mujer respectivamente –estos últimos solo ven casos leves y en los que hay conformidad entre las partes– fueron absolutorias.
En pleno proceso de separación y tras tres décadas de convivencia, Tomas R. mató el 18 de junio a su esposa, Magdalena M.A. en O Porriño (Pontevedra). Lo mismo le ocurrió a Nuria A.M. tres meses después al ser asesinada por el hombre con el que se encontraba en fase de ruptura. Este es uno de los factores de riesgo que identifican las expertas: el momento en el que la mujer decide irse. «Los hombres las matan porque ellas les han planteado algún problema, en el sentido de que ven que ya no pueden ejercer el control. Les dicen que no aguantan más o que se van a ir. Hay agresores impulsivos que lo hacen en el momento de la separación, otros esperan meses, pero este es un elemento fundamental», analiza Miguel Lorente, médico forense y exdelegado del Gobierno para la Violencia de Género.